Industriales D 12 - 52 Rivas Club atletico rugby B

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No pintaba mal de inicio el partido que, a las 11 de la mañana del domingo 4 de noviembre nos disponíamos a jugar en el Cantizal frente al “B” de Rivas, ya que aunque teníamos algunas bajas por el puente de Todos los Santos, finalmente la convocatoria fue surtidita y teníamos veintiuno, que suena como lo del Mus pero con 10 menos.

Al llegar al campo bastante puntuales (a las 10 en punto casi todos), observamos que el contrario ya estaba cambiado y calentando, trotando como locos de un lado para otro como si no hubiera un mañana: esto nos debería haber servido de advertencia de que, quizá, los chicos de Rivas iban sobrados de fondo físico; en todo caso tenían buena pintilla: sobre los 20/30 años (excepto su apertura que rondaría los cincuenta, pero que sólo duró 20 minutos), fuerte pero no pesada delantera y espigados ¾ con pinta de corretones.

Los seleccionados por Borrull y delegados por Spity fueron inicialmente Miguel MM, Nacho Cateto Burgos, PPpili, Chucho, Maguila, Paolo Fuster ©, Monter y Mivicen Mingo en la delantera; Dani Mingo y Lorenzo Chupao de medios; Juan Gordillo, Miguelito Pernas, Jorge Duch, Jose Luis Martín e Ignacio Fusterín en la ¾ mientras que al solecito en la grada quedaron Carlos Hulk, (recién llegado expresamente de la costa para el partido), Perico Nicholson (recién llegado de las montañas de Colorado tras pasar Halloween en el Hotel Overlook), Javier Theodore León (recién llegado desde el obrador de hornazos de Torrelodones), Manolo Modi, Chema Guio y Manolo Tomatito Rollo (estos últimos recién llegados de sus respectivas residencias).

En la grada, familiares e incondicionales a partes iguales, con la presencia de representantes de los medios gráficos (Alex Iglesias y Antoñito Gibaja) y escritos (un tal Rafuto) de los que esperamos nos ilustren como suelen.

Empezamos bien el partido con 20 minutos de muy buen juego, con dominio muy claro de la delantera en las melés, igualdad en los saques de lateral y jugando agrupaditos, de manera que conseguimos en el minuto 7 nuestra primera marca a cargo de Mivicen, que remató “a lo Monter” una larga posesión que terminó en golpe a cinco, y otra marca de Monter en el minuto 17 también “a lo él mismo” transformada por Duch, pero aquí terminaron nuestras anotaciones: a lo largo del resto de la primera parte y del partido no fuimos capaces de concretar nuestro dominio claro en delantera convirtiéndolo en puntos: no rematábamos: perdimos touch a cinco, melés en las que avanzábamos cinco o diez metros terminaban en giro y en inexplicables golpes en nuestra contra, mientras que ellos, jugando a la carrera y aprovechando casi todos nuestros errores nos fueron colocando cuatro ensayos en la primera parte y otros cuatro en la segunda: cada vez que ellos tenían la posesión intentaban irse por pies, todo lo más con un par de pases largos: muchas veces (más de las que podría parecer por el resultado) nuestros ¾ y terceras consiguieron parar sus ataques impidiendo ensayos claros con su aguerrida defensa, pero otras tantas consiguieron marcharse de manera que primero compensaron rápido nuestros ensayos y luego se fueron despegando en el marcador.

Si somos críticos –pero cariñosos- creo que el partido lo perdimos nosotros, tanto por ser incapaces de convertir en puntos el dominio de delantera en jugadas que normalmente nos dan un gran resultado (las melés contrarias en su 22 que les ganamos en dos o tres ocasiones y no aprovechamos, los agrupamientos que terminan en pantalla al lado de su línea de marca…) y por darles más balones para jugar, al no conseguir sacar fuera algunas patadas: sus contrataques nos mataron y sus saques rápidos de golpe nos remataron.

Haciendo un poquito de crónica ficción, si hubiéramos aprovechado nuestras oportunidades, si el árbitro hubiera tenido un criterio más sólido en la melé y solo con sacar fuera tres patadas que se quedaron cortas, el resultado habría estado mucho más apretado; fue una pena que el esfuerzo de todos en defensa y en ataque no nos diera mejor resultado: como equipo jugamos, como equipo fallamos y en una segunda parte aciaga que se nos hizo muy larga (dominando los primeros 20 minutos, sin puntos en contra pero encajando cuatro ensayos en los 20 finales) el partido terminó decidiéndose inexorablemente en nuestra contra, aunque lo seguimos intentando hasta el final, pese al resultado y el cansancio, pero sin conseguir nada positivo, más que nuestra propia satisfacción.

En el apartado de incidencias hubo sus más y sus menos: dos amarillas (Chupao por impedir jugar un saque rápido y Pernas por comerle la oreja al colegiado); un par de movidas con su medio melé argentino, que hundió un maul ilegalmente al poco de empezar que le pudo costar las rodillas al Cateto por lo que recibió –el contrario- ciertas atenciones a lo largo del partido y algún rifi-rafe final con su primer centro (el más corretón y tatuado de los de Rivas, que nos metió 25 puntos) y que en nuestro último ataque con el tiempo cumplido con Fusterín desbordando por el ala gritaba desde el centro del campo a grandes voces “agarradle, pegadle una hostia, pegadle una hostia”, lo que generó un pequeño debate con Don Paolo, y algún otro padrino deportivo del joven Fuster que pasabamos por allí, sobre el significado de esta expresión.

No tuvimos que lamentar lesionados relevantes: algún pisotón de fuego amigo en la delantera y algún arañazo raro y, en cuanto a los que estaban más tocados, todo bien: Manolo Tomatito Rollo ejerció sabiamente de linier, afinando su recuperación y colaborando con nuestra defensa con su excelente vista, mientras que Manolo Modi que debutó de tercera línea, consiguió que sus piernas no le traicionaran, pudo terminar el partido sin cascarse y marcando un touchdown precioso que nos debía dar 6 puntos más en nuestro marcador (en términos de crónica/ ficción, hubiera sido el touchdown de la victoria, 38 a 36, concretamente); y finalmente, lo de Monter no fue nada: aunque parecía estar bastante cascado en realidad era el mismo lamentable aspecto de 80 minutos antes cuando entró en el vestuario… Por lo demás, nada que unos litros en el vestuario (gracias Lion), unas cervezas al sol, la tarde de sofá, abundante ibuprofeno y tres días de reposo no puedan solucionar para el siguiente partido.

Ana Caza nos preparó (con la desestimable ayuda de Chucho) unos pepitos de ternera (que por tamaño parecían Donjosés) muy ricos, mientras que Luis Álvarez manejaba sabiamente el grifo de la Mahou, mientras debatíamos de manera muy democrática y al solecito del medio día sobre la conveniencia de pedir una subvención a alguien para ir a Split en junio, o si era mejor opción acercarnos a Occitania a ver a Thierry Pérez, aunque algún optimista opinaba que lo cortés con el francés no tiene por qué quitar lo valiente con los croatas… iremos viendo en qué queda la cosa: de momento ahorrad y juntad family points que ya casi hemos convencido a Don Paolo de que sea el encargao del asunto.


Crónica realizada por PPPili, foto de Alex Iglesias