Los hombres de azul y negro

Por Rafuto

Continuando su labor de evangelización de los equipos de Castilla, el pasado domingo el C recibió en El Cantizal a las huestes segovianas, nuevas en esta plaza y que se hacen llamar Lobos, ignorando que a nosotros el disfraz de Caperucita, con sus trenzas rubias, su gorrito y su vestido, nos acerca más a Obélix. Salieron de inicio MexMM, Dani Gambí, PPpili, Chucho, Perico Ruiz, Paolo, Sid, Pernas, Dani Mingo, Rafuto, Juanjo, Monter, Magui, Jorge Duch y Héctor. De repuestos, Javi the Lion, Fatarro, NachoPadre, Edu, Manu, Hulk, Ramón Ojo-de-Águila y Arturo. EMC 44 y TM 100. Seleccionador Gon, delegado Pato y animada y numerosa grada en tan soleada mañana. De la convocatoria inicial se cayeron Álvaro Flanker y Kike Gil, fichados para el B y se sacrificó sin jugar Gon por exceso de efectivos.

Los segovianos presentaron delantera durilla y tres cuartos corretones, una combinación que ya nos va sonando. Frío, sol y viento para que los visitantes se sintieran como en casa. Como teníamos muchos cambios, nadie se dosificó, salimos al 100% sin mesura y empezamos dominando el partido con nuestro rugby tabernícola, arrasando en  maules y melés, metiendo un ensayo de castigo y otro normal. Como viene siendo habitual, asesorábamos técnicamente al árbitro aunque esta vez se permitió tomar algunas decisiones por su cuenta, concretamente sacándonos dos amarillas. Una por placaje alto y la otra ya al final por un zapateado flamenco con excesivo sentimiento. Se produjo además la situación surrealista de que tras una touche montamos a la vez dos maules, a 10 metros de distancia el uno del otro, ambos avanzando defendidos por ellos y nadie, ni ellos ni nosotros ni siquiera el árbitro, sabía dónde estaba el balón. Sólo lo sabía Magui, jeje. Al descanso llegamos aproximadamente 12-5 y con la sensación de estar pasándolo de miedo. Mención aparte merece la nueva equipación que el club ha puesto a disposición de estos cuerpos y que estos cuerpos agradecen con su esbeltez. Que una figura apolínea como la del abajo firmante no quepa en la equis-ele de la camiseta número 10 es una ofensa, pero que necesite tres-equis-ele para respirar roza la infamia.

En la reanudación mantuvimos nuestro ritmo pero algo debieron de ver ellos, más zorros que lobos, que empezaron a abrir balones y ya sabéis, ala que no has de placar, déjalo correr, y nos cayó algún ensayo en contra. Y si ellos querían bailar suelto, nosotros somos más de bailar agarrao y ganamos en las distancias cortas (y la belleza está en nuestro interior y sigue que yo te aviso…). Seguíamos dominando el juego cerrado, haciéndoles sufrir, incluso sacándoles algún golpe rápido para que admiraran nuestros cuatro o cinco metros explosivos. O en algunos golpes nuestros en los que pedimos melés, tal era nuestra confianza en el pack. Ver esos ocho culos negros avanzando prietos al uno-dos es pura natación sincronizada. Otro ensayo nuestro de castigo nos metió de nuevo en el partido y cuando pareció que la fruta segoviana estaba madura sucedió lo que nunca nos sucede. En dos melés nuestras y ganadas, salió el balón disparado hacia atrás, nos cogió más de sorpresa que la muerte de Chanquete y se pusieron claramente por encima en el marcador. En ese momento decidimos jugar ya todo a rocanrol, nos metimos en su 22 y rematamos el partido con un ensayo bajo palos que dejó el resultado final en 28-37, con dos bonus para nosotros. El bonus ofensivo y el bonus divertido.

Las litronas de Javi León estaban tan heladas como el agua de las duchas, tanto que los caracoles no pudieron sacar sus cuernos al sol. Y mientras los jóvenes segovianos parecían jugar con sus Play, los callos con garbanzos de los Caza, elegantemente servidos por el maître Santi Escorial, maridaban con el bouquet de las latas de Mahou. Y la sensación general, sólo ligeramente empañada por no haber ganado, era que seguimos siendo unos afortunados privilegiados.

Fotos de Rollo, Pato, y Alejandro Iglesias aquí