Temporada de recios en el equipo "B"

Trevi, Ramón, Seta y Combopor Carlos García-Trevijano Trevi

Me gustaría comenzar esta historia dando las gracias, a quien fuere, por la temporada que he tenido el gusto de disfrutar. Una temporada cargada de sufrimiento y alivio, de dolor y placer, de momentos buenos y malos, pero sobre todo de grandes compañeros y mejores amigos. Quiero agradecerles también a todos ellos el gran año que he pasado y el honor y placer que ha sido para mí ser su capitán ya que ellos son los mayores culpables de que me sienta tan orgulloso de formar parte de esta familia. Me refiero, para los que no lo sepáis, a ese equipo que no se rinde, a esa manada de gorilas que ha acuñado un nombre que le va “que ni pintao”, me refiero, amigos, a “Los Recios”.


La verdad es que plasmar mis sentimientos en palabras nunca se me ha dado demasiado bien. Es sencillo soltar palabras como honor, sacrificio o compañerismo. Es fácil remitirse a palabras de hombres sabios, o simplemente de otros hombres, que han halagado mil veces este deporte que practicamos (y que nos aúna) y sus valores. Lo que verdaderamente me parece complicado es decir, con mis palabras, con el corazón, lo que siento por el equipo del que formo y creo que formaré parte para siempre allá donde quiera que estemos cada uno de nosotros, juntos o no.


Ha sido un año duro, sí, pero la satisfacción y enardecimiento que me ha producido ver cómo nos hemos repuesto de todos los “problemas” que hemos tenido, como uno solo, como una piña, como un equipo, es indescriptible y no siempre se consigue en un grupo de gente tan dispar.


Todo comenzó allá por septiembre con un equipo no muy definido y que andaba algo bajo de moral por la falta de efectivos. Pensaba que iba a ser otra temporada como la anterior, de malos semblantes en el campo y de no conseguir divertirnos jugando al rugby. Pensaba que podría ser un año en que no pararíamos de “recibir”… ¡Y CÓMO ME EQUIVOCABA!


No tardé en darme cuenta de que teníamos un potencial enorme, sobre todo desde que nos reforzaron los juveniles. Tal potencial teníamos que llegamos a creer y a soñar con la idea de lograr un ascenso a 1ª regional cuando al terminar la primera vuelta íbamos segundos en la tabla. Un loco sueño que no tardó en desvanecerse. Seis derrotas consecutivas nos esperaban al inicio de la segunda vuelta. No digo que me alegre de no haber logrado el ascenso, pero considero que nos ha venido bien el “baño de humildad” que nos ha dado la vida. Gracias a él nos centramos en disfrutar de este deporte, en divertirnos sin importar el resultado (siempre importa, pero no era nuestra principal preocupación), recordamos para qué, por qué y por quién jugamos al rugby; y es entonces cuando volvieron las sonrisas a los campos, los ánimos, los días de crossfat (aunque creo que nunca se abandonaron, soy la viva prueba de ello), las noches de frío viendo entrenar a nuestros compañeros cuando, lesionados, nos quedábamos en la touche sin poder entrar a empujar con ellos. Es gracias a esta “cura de humildad” que nos convertimos en lo que ahora somos.


No sé que me deparará la temporada que viene pero sé que sólo quiero jugar con Ramón, ese medio de melé-talonador tan capaz de llevarse a un equipo por delante como de mover el balón y ver los huecos con más criterio que nadie; con Pitbull, que nunca nos ha abandonado a pesar de los problemas que ha tenido y que nos ha recordado para qué jugamos a esto; con Schumi, que se ha tragado miles de km en AVE por estar junto a nosotros todos los fines de semana; con Combo y sus cabalgadas de medio campo aun sin haber dormido; con Seta, seguramente el más recio de Los Recios; con Oso y su sacrificio incondicional; con Micky y sus ganas insaciables de aprender, apoyar y sacrificarse por los demás; con Andrés y su extraordinaria capacidad de darlo todo en la posición que sea; con Peña y su actitud y perseverancia; con Garrán y su extraña (y bonita, a su manera) forma de ver la vida y sus cortes de pelo; con Bol, la única persona que conozco que sale más rápido de lo que entra en el contacto; con Pollo el hijo del viento que nos debe una noche de juerga por perderse la del sábado; con Larry, de tres cuartos o de delantero, siempre con una sonrisa en la cara y dispuesto a todo; con Kike y sus ansias de “reventar a su 12” partido tras partido; con Igor y sus amarillas, el año que viene hazte la ficha pronto; y así podría estar con todos y cada uno de Los Recios. No me olvido de Suizo, Magú, Maesso, Manu, Varo, Toñas, Santi, Sanro, Reneses, Patxi, Osvaldo, Jagger, Ivorra, Ivi, Ibi, Gorka y “Pepo”, Gon, Goku, el gran Ibra, Danés, Cillian, Chapas, Bernardo, Talavera… Y qué decir de toda esa gente de El Glorioso que ha acudido en más de una ocasión a nuestras filas sin titubear. Me refiero, por ejemplo, a Dani y Vicente Mingo, Kike Gil, Álvaro Rojo… No sé si se me escapa alguien, si es así ruego que me disculpe. Decía que yo sólo quiero jugar con todos ellos la temporada que viene, porque si sólo en ésta hemos conseguido conjuntarnos y crecer como jugadores, equipo y club, el año que viene sólo se puede ir a mejor.


Y qué os puedo contar de nuestros entrenadores que no sepáis todos ya… Los inmensos Pedro Fúster y Jaime Cordero. Pedro, creo que ninguno de los que estuvimos olvidaremos que dejaste a aquél chaval del liceo como un cromo con esa “percusión” (o lo que fuera). Personalmente creo que mucha culpa de que seamos lo que somos es gracias a vosotros. Habéis velado por todos nosotros desde el primer momento y no nos habéis fallado nunca. Nos habéis escuchado y respetado a todos del primero al último y habéis conseguido enfocar todo de la forma más constructiva posible. También quiero daros las gracias por haberme dado la oportunidad de formar parte de esto, por confiarme la capitanía del equipo, de mis hermanos. Sólo espero haber estado a la altura.
Existe un proverbio que dice que las grandes almas están formadas por voluntades, y las pequeñas y débiles por deseos. Pues yo digo que el alma de este equipo es enorme ya que su voluntad es férrea y clara. Es por ello que sé que el año que viene se cosechará un mejor resultado y os animo a todos a que trabajemos desde ya para lograrlo.


Me quedo con estos recuerdos bien guardados dentro de mi mente y de mi corazón. Sé que no olvidaré jamás esta temporada y mucho menos a mis hermanos recios. No sé si he logrado transmitiros bien lo que siento, que somos un gran equipo y un mejor club, que pondría mi vida en las manos de cualquiera de vosotros (hasta en las de Micky, que casi me parte el cuello) y tal y como os decía al principio, gracias. GRACIAS A TODOS.


Quiero terminar dando la enhorabuena a nuestro primer equipo, que, pese a todas las complicaciones que también ellos han tenido (a pesar de todo también son hombres aunque parezcan algo más), han acabado la temporada no sólo manteniéndose en DHB sino ganando el último partido contra Arquitectura en su casa.¡¡¡Sois enormes!!!

¡AHORA A POR LA COPA! ¡AUPA INDUS!

"Todos luchamos, nadie se rinde". Lema de Los Recios